viernes, 07 de abril de 2006






Allí te encontré distraído, como metido en tu mundo. Pensando en cosas que solo tú piensas. Uniendo ideas, palabras o quizás, imágenes. Allí estabas tú desconectado del mundo una vez más. Me acerqué y lentamente puse mis labios sobre tu hombro, como acariándote nada más. Reaccionaste inmediatamente con un brinquito de sorpresa y satisfacción a la vez.

“...en qué piensas amorcito?”

Dije yo curiosa y tierna a la vez, para que notaras que mi intensión no era molestarte, solo quería ser parte de tu mundo de pensamientos.

“Imaginaba que tus besos deben ser de esos que.... mmmm”

Me respondiste dejándome con ganas de saber de qué se trataba. Qué será lo que estabas maquinando en ese momento de silencio.

“...y un beso, solo un beso, un simple beso, un beso de ella, un beso sin anuncio ni garras, un beso salido de la nada, un beso emplumado de misterios bondadosos, esperanzas aterciopeladas, un beso chorreante de deseos líquidos que corrían en meandros flotantes ...un beso de luces inciertas que titilaban hacia rincones que parecían botones de futuros sin abrir, un beso con respuestas que fertilizaban nuevas preguntas preñadas de más preguntas, un beso que silenció en su propia inmensidad todos los universos que todos los dioses habían creado…”

Quedé muda ante esas palabras tan pensadas que salieron de tus labios. Las dijiste al aire como palomas para que volvieran a mi corazón como botones de rosas acariciando y sanando.

“...me darías un beso así?”

Preguntaste viéndome a los ojos, fijos, sin parpadear. Sentí como si me estuvieras probando, como si tuvieses la esperanza de que dentro de este cuerpo de deseos, perversión y erotismo, existiese una mujer con corazón y sentimientos más allá del sexo y el placer. Pero no dude ni un momento de mi respuesta.

“Sin pensarlo dos veces lo haría, me encantan esos besos... envolventes, devoradores, transportadores, únicos...”

E interrumpiste mis palabras para solo decir:

“Enamoradores”

“Eso crees? Un beso puede, por seguro, hipnotizar. Pero crees que un beso pueda enamorar?”

Fue mi respuesta más sincera. Me viste como analizando mi reacción, tal vez esperando que cambiara de idea. Sonreíste, dejaste escapar una risita que aún no se si era nerviosa o más bien malévola, pero aligeró un poco la situación. Y cuando me viste sonreír, continuaste:

“Absolutamente convencido de que puede ocurrir... claro antecedido de unas cuantas cosas... jajaja, por ejemplo, haberse arrullado en palabras... haberse conocido algunos demonios, de esos que salen cuando se pelea... haberse deseado... y haberse comido el alma a través de los ojos... me sigues?”

Estaba embebida en tus palabras. Era una nueva experiencia para mi, sentirte así de cerca al corazón, a los sentimientos dulces y bonitos. Asombrada te dije:

“Me encanta eso que acabas de decir de los demonios y poder enamorarse conociéndolos”

Y sintiéndote el gran gurú dijiste casi sin cambiar el tono de tu voz:

“ Es la única forma de inmunizarse ...para amar a otro hay que amar sus demonios o por lo menos tenerle ese respeto y admiración que se tiene a lo fascinantemente desconocido”

Comenzamos, por primera vez a hablar del corazón, a dejarnos ver un poco vulnerables frente al otro, a mostrar lo que sentimos o desearíamos sentir... respondí a tus palabras:

“Pues si ...tienes toda la razón esa atracción a la que le tememos tanto y nos ata maravillosamente...”

“...ese miedo que imanta las almas...” -continuaste mis palabras

“...que nos obliga a estar juntos...” -dije acercándome a tu cuerpo

“ ...que nos enloquece cuando no podemos estarlo...” -cerraste los ojos para sentir mi aliento

“...desear terminar todo para volver a verte y estar frente a frente, otra vez, y no tocarnos...” -haciendo lo mismo que tú

“...y cuando nos tocamos es para adorarnos en una ternura empalagosa o para devorarnos en una locura insaciable”

Callamos los dos. Nos miramos a los ojos profundos, y no contuve preguntar:

“...qué pasará si uno quisiera la ternura empalagosa y el otro la devoración insaciable?”

Sabiamente respondiste justo lo que mis oídos querían escuchar, lo que mi alma necesitaba saber:

“Entonces, una u otra predominará, contagiará o someterá a la otra... y si no, pues vienen desavenencias como por muchas otras cosas... nada extraño en la relación de dos seres, cada uno un cosmos entero por si solo...”

Tenía ganas de lanzarme sobre tu cuerpo y llenarlo de besos de todos los tipos y colores. Pero debía seguir mi camino. Tomé fuerzas y aliento para levantarme. Recuerdo bien, te dejé un beso en la frente antes de salir.







Tags: Factor Humano, www.jpeurobroker.com

Publicado por Desconocido @ 20:02  | Eróticos
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios