viernes, 31 de marzo de 2006
Eran las nueve en punto de la mañana y Caperucita ya se encontraba incorporada a su puesto de trabajo en el prestigioso bufete de abogados Clinton & Levinski, situado en la vigésima planta del Eleonor Roosvelt Building, en Manhattan.

Atrás quedaron ya aquéllos maravillosos días de su niñez vividos junto con su familia en la pequeña casita del bosque del “buho sabio”.

Desde la ventana de su despacho podía divisar el luminoso que anunciaba la inminente proyección de la película “el ciempiés descalzo”, en la sala 28 del multicine “Palomitas & Cinema”, de la séptima avenida.

De pronto, observó como la gigantesca figura del invertebrado que aparecía en la litografia del cartel estaba mirándola directamente con ojos aviesos y afiladas y desafiantes mandibulas, lo que le produjo un intenso escalofrio que le hizo perder por momentos la serenidad, teniendo un mal presagio.

Contra su voluntad, salieron de nuevo a flote cual submarino en arribada forzosa, olvidados sucesos del pasado allá en el bosque que la vio nacer.

De nuevo el fantasma del “ferocious wolf” del bosque le abordaba y le impedía despojarse de una vez por todas del trauma de su niñez.

Ensimismada en esos inquietantes pensamientos, no se había dado cuenta que la impresora había lanzado la última orden emitida por el Sr. Morrison, su jefe directo. Caperucita, perturbada aún en su ánimo, y sacando fuerzas de flaqueza, recogió con mano temblorosa la circular enviada y procedió a su lectura.

Dicha circular decía literalmente:

“Caperucita pásate urgentemente por mi despacho, ha sucedido una desgracia en el cine “Palomitas & Cinema. Una anciana ha aparecido muerta en la sala 28".

Publicado por Desconocido @ 21:33  | Cuento
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