lunes, 27 de marzo de 2006
La vida hoy a pesar de la creciente, escucha, ha sido zarpazos

Arañas que tejen enredadas costras en la superficie de sus criptas.

Están muertas, luna, si las vieras, seguro cambias tu ritmo de repente y comienzas a ocultarte:

-La una, cree que tuvo un pasado de glorias, ¿sabes? de esas que llamaban revolución
perseguir a un guerrillero a las montañas para lavarle, cocinarle, oirle y rezarle las peas en los sesenta, y a cambio, un cariñito breve, lleno de sustos. Y volver cansadas, anónimas y envueltas en los gritos locos del fracaso estruendoso de inventar la guerra. De mentira, mientras el país entero jugaba a lo saudita.

-La otra, te cuento, es indefinible. Se empolva hasta el cansancio su cara de cucaracha marchita venida a menos, con cosméticos carísimos. Ya nadie se atrevería a algún polvo no pagado, y suda, suda, suda cuando va a su tierra vestida de occidente, lo mastica con polvo y queda enmascarada, aún así, la reconocen. Quiere parecer otra cosa. Está en una cumbre. No se entiende.

Si pudiera, si tan solo pudiera como tu, decirle a las nubes que me mimen, que se vengan, que detengan las visiones, que no escuche.

Si pudiera, me desaparecería como tu haces de a poquito, sin que eso constituyera un escándalo.

Si pudiera, me cerraría completa con la noche, la estridencia de no me miren, no me hablen, no me toquen. En la temporada de la nueva.

Sin destino conocido.

Si pudiera, el regreso de a poquito: aquí estoy, buenos días, qué a pasado, voy llegando, aparecer sin dar explicaciones, absoluta, sola.

Cuando sea eclipse entonces, es mi breve estancia, mi regalo. Es que copulo con el astro.

Oye luna, sigue así, que desde aquí, consuela que tu puedas.




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Publicado por Desconocido @ 19:50  | Sólo por Comunicar
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