domingo, 05 de marzo de 2006
Son ya las siete y media y mi pareja no llegó, sigo pensando aun si contarle lo sucedido o no, siempre pensé que sería fácil, o más bien que ni siquiera iba suceder nada, por eso ahora estoy en la duda, pero mi forma de pensar sigue siendo la misma, tengo que contárselo, es lo que siento en estos momentos. Aunque ahora sabré también su reacción a su forma de pensar, todo hasta ahora fueron palabras, teorías al menos en mí caso y respecto a él creo pensar que lo mismo, por eso tengo ganas de contarle todo, y saber que va a suceder. Me gustaría creer que nada cambió y que si así fuera, al menos para mejor, pues mi experiencia me sirvió para conocer algo que él me decía y yo me negaba a creerlo, por eso ahora he cambiado, pero soy la misma persona y tengo ganas de que llegue.

Aquí sentada, con mis pensamientos, sigo recordando paso a paso todo lo sucedido, aquella noche y quiero compartirlos con la persona que más quiero. Estoy nerviosa tengo que reconocerlo, una cosa es pensar, decir, hablarlo, respondiéndote a tus preguntas y respuestas con un diálogo monólogo y en que cada pregunta, la respuesta es la correcta.

No da llegado y cada vez estoy peor, mi cabeza no deja de recordar lo sucedido y necesito contarlo, creo que no es para descargar nada, es que necesito contarlo

Acabo de llegar de viaje y deshaciendo estas maletas, me viene a la cabeza todo lo sucedido en esa noche maravillosa, es como un torbellino en mi mente.

Cuando llegué a Madrid con mis amigas, yo nunca pensé que me pudiera pasar tal situación, fuimos como de costumbre a casa de una amiga y los planes que teníamos pues como siempre, ir algún teatro, puesto que aquí en la ciudad donde vivo, no tenemos las mismas oportunidades de ver como en un gran ciudad, tal vez sea esa la disculpa inicial que ponemos siempre para salir de esta rutina. Nuestra amiga nos tenia reservado entradas para el teatro, lo que hicimos el primer ida, luego como siempre nos fuimos a tomar las copas de costumbre, con nuestras conversaciones muy típicas de tres mujeres solas en la gran ciudad y más tarde a una discoteca que entre copa y copa se nos hizo la madrugada sin mucho mas que contar, nos retiramos para casa como siempre, con nuestras charlas de lo que vimos y no hicimos.

El día siguiente repetimos mas o menos lo mismo por el día, pero a la noche cambiamos el teatro por un espectáculo, sexy, era algo novedoso en el cual, mientras cenabas había unos tíos, impresionantes por cierto, bailando y amenizando la cena, estaban en tanga y pasaban por la mesa de vez en cuando, eso contribuyó por lo menos a que nuestras miradas y mentes ayudadas por el vino nos calentara el cuerpo, al menos el mío bastante, yo tuve la suerte y tal vez por eso esa noche fue de lo mas sorprendente (tal vez sea mi primera disculpa aquí), que me pasó, uno de ellos pasó cerca de mí y se sentó justo encima de mí, casi me sale el corazón para fuera, sentado sobre mis piernas, con tanga, sentí su culo caliente encima de mí y noté su cuerpo desnudo de brazos, que aproveché con descaro para tocarlos y sentir como eran, fue mí primera sensación de la noche y tengo que reconocer que me excité, tenía los brazos duros, muy duros.

Él hizo ademán de tocarme algo, pasó sus manos y su tanga tan cerca de mi cara que me debieron salir todos los colores, pero muy respetuoso, se levantó y se fue de nuevo. Mis amigas no paraban de reírse, pero creo que de envidia, pues el tío estaba de muerte.

De aquí nos fuimos a una cafetería y luego a una discoteca, con la misma idea al menos del día anterior, bailar un rato unas copas y para casa. Nos situamos en la barra de la discoteca que no estaba muy llena, pero se estaba bien, cuando estábamos tomando la primera copa y yo ya iba cargada y con el recuerdo del dichoso tanga en mis piernas en mi cabeza. Vi como mis amigas no paraban de hacer gestos y risas por alguien que se había sentado justo detrás de mí y al cual yo no acertaba ver. Yo no me quería quedar con las ganas de no verlo así que aproveché para fumar y justo tenía el bolso mío detrás para coger el tabaco así que aproveché el momento para hacerlo, que cuando me giré con tal mala o buena fortuna le di en el hombro del chico y tiré su copa por toda la barra, entre nervios y disculpas yo ni me fijaba en él.

-Tranquila solo es una copa, me dijo-
Sorprendentemente me salió, - te invito a una copa yo, ¿aceptas?
- Vale acepto si luego bailas conmigo
-Está bien, acepto- también me salió sin más
-Me llamo Ignacio ¿y tu?
-Alba- le dije casi sin pensarlo.
-¿No eres de aquí?- Me preguntó seguramente por mi acento.
- No ¿ y tu?, ¿Eres de aquí?, le pregunté yo
-Si, soy de Madrid aunque no vivo aquí actualmente, sólo estoy este fin de semana, soy profesor de Literatura en Segovia y vine sólo el fin de semana.
-Yo, bueno, nosotras estamos aquí de paso, visitando a una de estas amigas que vive aquí actualmente y estamos aquí también de fin de semana.-No me podía creer lo rápido que entablé conversación con él y contestaba a sus preguntas, pues yo no suelo ser muy conversadora inicialmente con nadie que no conozco, pero en fin, las copas tal vez.

En el fondo pensaba, bueno un baile de estos tiempos, son sueltos y lo pasaremos bien. El tío por cierto, estaba buenísimo, tendría como treinta y pico años, era alto y muy interesante y tenía una voz.

De repente y por cierto no me lo esperaba ya no recordaba esto, pusieron música lenta- lenta – eso no sabia que existiera ya, en el fondo no sé si me alegré y tuve miedo pues con las copas que yo llevaba y el tío buenísimo como estaba, empecé a recordar a mi pareja, SI ALGÚN DÍA SURGE, me decía siempre y yo decía que no, que si una estaba enamorada no pasaba nada

-Me debes un baile, ¿vamos ahora? -
-Vale- me salió en verdad rapidísimo y tengo que reconocer que aunque nerviosa, me estaba poniendo algo excitada. ¿Serian las copas?

Recuerdo ahora que cuando íbamos hacia la pista, suena nada menos que la canción de GHOST, solo iba pensando en la forma de cogerlo, era tan alto, que no sabía ni como iba bailar con él y ya no recordaba bailar con alguien diferente a mi pareja. Llegamos a la pista, suerte al ponerme unos zapatos con plataforma, pensé tiene su gracia, pero con la altura del y si llego a venir en zapatos planos no lo veo casi.

-Bueno,¿ bailamos no? -Preguntó al llegar a la pista
-Venga-, dije yo, cogiendo por su cintura con una mano y la otra rodeando hasta su hombro mientras él me cogió, por la cintura con sus dos manos.
-Sabes- le dije- me olvide de mis amigas, y ahora veo como nos miran, me hace gracia
- Bueno, solo es un baile-, me dijo él

Eso pensaba yo también, solo sería un baile, para contárselo a mi pareja, trataba al mismo tiempo de auto-disculparme yo misma de lo que hacía. Pero no sé que pasó. Quedamos en principio callados y traté de seguir los pasos de un baile, simplemente. Tal vez en mi pensamiento oculto ya buscaba algo más.
Noté como poco a poco, no sé quien buscó a quien, no con brusquedad, mas bien cuando nos cogimos ya estábamos pegados, no sé si él estaba ya excitado o no, pero la sensación inicial, fue increíble, yo cogida por sus manos, en ningún momento las apretaba contra mi y yo cogida a su espalda y hombro, recuerdo que bailamos lento muy lento, sintiéndonos poco a poco, empecé suavemente a sentir su excitación en mi, fue algo explosivo, yo me dejaba llevar por sus manos y empecé arrimarme si cabe a un más hacia el, despacio con movimientos suaves.

-¿Te gusta?-, me dijo él al oído

-Sí- casi le susurré con cierta timided. No era capaz de decir mucho mas, deseaba estar callada y seguir sintiendo en ese momento lo que estaba haciendo, ahora ya íbamos poco a poco juntando mas nuestros cuerpos, que ya estaban bien juntos, pero ahora ya buscábamos nuestros sexos, pegados el uno al otro y mis pezones, dios, recuerdo que parecerían de repente que se habían vuelto locos. Estaban duros, no sé si los notaba, pero note como su cuerpo se acariciaba hacia ellos y con el roce del, mas duros se ponían. Me vino a la cabeza una situación similar con mi pareja. Estaban ahora así o más si cabe, pues en estos momentos sentía como rozaban mis pezones y creo que me iban estallar.

Mientras nos movíamos cada vez mas descaradamente, buscando nuestros sexos, lo notaba perfectamente, él llevaba un pantalón fino, y notaba perfectamente su miembro en mi. Yo apretaba poco a poco, con movimientos suaves mi cuerpo y mi sexo hacia él mientras bailamos. Cada vez la situación era más excitante y pensaba paro o sigo, ahora hago caso a lo que me dice mi pareja o lo dejo.

Creo que comprendí que seguiría cuando de repente tuve las ganas de besarlo suavemente en el cuello, justo detrás del lóbulo de su oreja, le di un beso suave y ahí me di cuenta que de momento no había marcha atrás, sigo. Él también aprovechó y me devolvió el beso en la mejilla, que sensación dios, no lo esperaba, seguía poco a poco tirando de su cuerpo, sintiendo su sexo cada vez más cerca de mí y grande (eso me parecía a mí al menos) como si fuera a salir de su pantalón, creo que le cogí la mano disimuladamente y la puse sobre mi pecho, para que viera como tenía mis pezones, que sensación, creí que me iban a salir para fuera, ni recuerdo si había gente alrededor nuestra. Bajé un poco mis manos hacia sus nalgas, para tenerlo aún más cerca de mí, como si lo fuera a perder, él movía su culo con movimientos suaves y así sentía su sexo pasando por el mío con suavidad, pero cada vez abriéndose mas, creo que jamás me sentí más húmeda.

En ese momento volví a recordar a mi pareja, cuando la misma situación en nuestra imaginación ni llevaría bragas, creo que hasta mire para ver si estaba por ahí, para que me viera y disfrutara en ese momento del placer que yo tenía. Esa era nuestra imaginación y se estaba cumpliendo, pero él no estaba.

Volví a sentir ahora su mano como rozaba mi muslo, por detrás, ahora él que puso sus manos sobre mis nalgas y apretaba con suavidad hacia él, para que encajaran, como piezas en un puzzle, nuestros sexos. Que polla debía tener, se me venía a la imaginación en ese momento, volví besarlo, creo que ahora no quería perderlo, quería retenerlo y lo bese en la cara, en la mejilla, cerca del labio, sentí parte de su labio y mejilla al mismo tiempo, acerqué más mis labios hacia los suyos y nos besamos desesperadamente en un tiempo que no recuerdo y allí mismo sintiendo sus labios y lengua dentro de mí y apretándonos aun más nuestros cuerpos, ocurrió. Mi primer orgasmo de esa noche.

Estoy deshaciendo las malditas maletas y sigo esperando a mi pareja, sé que no llega hasta mas tarde, pero hoy tengo ganas de que llegara antes, tengo necesidad de estar con él, tal vez, sea como una confesión, pero creo pensar que no, simplemente tengo ganas de decirle lo sucedido, que todo lo que paso, fue justo lo que el me contaba a veces, durante el viaje de vuelta le di mil vueltas como decirlo, es curioso, parece fácil, decir esto, pero ahora no se por donde empezar, se puede decir, ocurrió, sin mas luego vendrán las preguntas y respuestas. En el fondo no me gustaría que me preguntara mucho y por otro lado tengo necesidad de contarle todo.

Ahora que veo esta falda me recuerda lo que paso después.

Cuando acabó el baile, sabía que la noche no tenía fin ahí, pues él me dijo que vivía cerca de allí, en Madrid cerca se entiende coger un taxi y 15 y 20 minutos más o menos y yo acepté ir a su casa, estaba desconocida pero al mismo tiempo no me quería perder ni un segundo de esa noche.

Regresé junto mis amigas para decirle que me iba con él, no sé si les hizo mucha gracia, ya creo por algo de envidia o porque las dejaba solas, pero me dieron las llaves del piso de donde vivíamos y me fui sin más.

Cuando cogimos el taxi, nos pusimos los dos en la parte de atrás, así que aprovechamos para ir tocándonos, yo estaba tan caliente, que cuando me puso la mano entre mis piernas, yo le ayude aun más a empujar sus manos entre mi falda y cuando sentí aquellos dedos llegar a mi sexo, fue de nuevo explosivo, yo no hacía mas que empujar tirando de su brazo hacia arriba para que me rozara mi sexo por entre las falda. Recuerdo que el taxista miraba por el retrovisor, me daba aun más morbo la situación, él metiéndome mano entre la falda, justo en medio del asiento del taxi, por lo que el taxista veía perfectamente como yo empujaba con mis manos y abría las piernas para que me tocara él con sus dedos por encima de mi braga, que de por sí estaba húmeda completamente. Contemplé al taxista que nos miraba por el espejo y vi perfectamente como notaba mi orgasmo en mi cara. Era el segundo de la noche.

Ahora que recuerdo no le llegué a preguntar en ningún momento si estaba casado o soltero, me viene esto a la memoria por la casa, como la tenía, era un apartamento, limpio, puede que fuera solo de fin de semana pero tenía todo completamente ordenado, lleno de libros y revistas, el servicio estaba también muy limpio y no recuerdo ver cosas típicas de mujeres, así que pueda que fuera soltero, la cama eso si recuerdo de matrimonio, aunque el tampoco me preguntó a mi, pero que mas me da.

¿Que hora es? Nada, él sigue sin llegar, ¿ le contaré todo?, Como empezar, me pregunto, sigo sin saber aun por donde empezar, tal vez sea él quien pregunte.

Cuando observo ahora este sujetador lo poco que me duró puesto después, me hace gracia.

Llegamos a un bloque de edificios y me dijo que vivía en el 7º, nada menos, tal como soy yo para los ascensores, le dije que tenía miedo a los ascensores y él me cogió de la mano. No había nadie, no me extraña, eran las tres de la madrugada, era un ascensor grande, me gusto por eso, con cristalera, se ve que el tío vivía bien, pues el edificio tenía un portal enorme y con una decoración preciosa, no sé ni como me fijé en ella.

Al entrar en el ascensor el se puso por detrás de mí, y me empezó a tocar los pezones y al mismo tiempo a menear su sexo contra mi trasero, me olvidé completamente del ascensor, me saqué yo misma el sujetador y noté sus manos suaves puestas en mis pechos, que los tenía otra vez excitadísimos en ese momento y empujaba mi trasero justo contra su polla, era algo de locos, creo que si entraba alguien, no nos separaba nadie, me deje llevar, me veía en el espejo que tenía delante y veía como sus manos se metían entre la blusa y casi salían mi pechos hacia fuera.

Debimos entrar así en la casa porque no recuerdo ni pasillos, con la excitación que llevaba, el cogido por detrás de mí y yo delante, dejándole manosear mi cuerpo completamente. Nada mas cerrar la puerta me gire y me abalance hacia él, me subí con mis piernas hacia su cuerpo y rodeándole con ellas le empecé a besar frenéticamente, me estaba llegando el tercer orgasmo.

Pasamos un salón para llegar a su habitación así, con mi orgasmo en sus brazos, cogidos aún me tiró encima de la cama que era enorme o a mí me pareció en esos momentos. Me giró y me puso de espaldas, me sacó primero las botas, después la falda y suavemente las bragas que debían estar completamente húmedas, casi me molestaban ya. Yo mientras solo pensaba en como tendría su miembro, ¿cómo sería de grande?, quería tener esa sensación de su polla en mi cuerpo, quería ser penetrada ya. Mientras me sacaba la blusa, casi diría me la arranque, el se puso en la parte de atrás y empecé a percibir aquellos besos por la espalda, tal vez casi necesitaba algo de relax. Me quedé quieta, dejándole hacer a él, casi llegué a olvidarme de todo lo anterior para entrar en un momento de placer que aun no sabia donde podía acabar. Empezó suavemente por la nuca, despacio bajando su lengua hacia mis nalgas, sin llegar a ellas, cuando llegaba volvía a subir despacio, luego bajaba, no sé cuando pasó, no me gustaba nada de sexo anal, pero de repente noté sus labios bajando ya por mis nalgas despacio buscando mi culo, sentí su lengua haciendo recorridos entre mi ano, era maravilloso, sentía un placer inmenso quería que me metiera la lengua, sentir su húmeda lengua dentro de mi culo y lo hizo, lo hizo muy despacio, fue abriendo con sus manos mis nalgas, dejando mi ano al descubierto, sentí como su lengua entraba muy despacio dentro, como revoloteaba dentro de mí, era un placer inmenso, era algo que nunca había probado hasta ahora y así relajada, quieta, sentía un placer inmenso, recuerdo haber levantado aun más mis nalgas para que pudiera entrar más, era algo increíble y nuevo, no sé que hubiera sentido si me llega a meter su sexo dentro. Por un momento estuve por pedírselo. Pero me llegó mi correspondiente orgasmo, ya no sé cuantos iban.

Me giré de nuevo, ahora quería tenerlo para mí, ver que tenía debajo de aquel pantalón, me quede sentada frente a él, quería ver algo, no sabía lo qué, siempre imaginas algo diferente, algo nuevo, lo deseas pero nunca llegas a tenerlo y ahora estaba ahí, delante.

No me había ni fijado cuando se quitó su camisa, me gustó su cuerpo, no tenía vello, perecía corpulento, pro no musculoso, se veía que se conservaba bien. Siempre hablamos mí pareja y yo referente a las manías de las medidas, tengo que reconocer que cuando nos imaginamos situaciones morbosas él y yo, siempre me imagino una polla enorme que no me haga daño, así que en sueños las pones a tu medida, es fácil, pero ahora cuando recuerdo la realidad de aquello, te das cuenta que la ficción y la realidad a veces coinciden y otras no. No puedes ajustar medidas, pero sí puedes disfrutar.

No da llegado, con las ganas que tengo de que venga, ya casi me duele la cabeza de tanto pensar en la forma de contarlo y aún no le conté nada. Tengo que hacerlo y no quiero pensar que lo hago como disculpa, como algo que pasó y no volverá a suceder, no es eso, pero siempre le dije que lo haría y él me dijo que no, ahora es ya casi ya es un reto para mí.

Aún no sé por qué lo hice, sería como un recuerdo o tal vez un impulso, pero el caso que me gustó que él me diera aquella moneda vieja que tenía encima de la mesilla de noche.

Ahora la tenía delante, quería ver todo, sentir todo, era un regalo, no quería abrirlo, pero estaba deseosa de verlo, que había detrás de aquel pantalón, como sería. Le fui desabrochando poco a poco el pantalón, se lo baje despacio y vi su slip delante de mí, vi su bulto enorme, lo toqué suavemente, me acerqué la cara para notarla mas cerca mí, para notar su calor. Me puso aún más excitante, sabía que podía ser mía, que eso que estaba detrás del slip, iba entrar dentro de mí.

Tenía ganas de verlo y muy despacio como sí de un paquete de porcelana estuviera desenvolviendo y le quité todo. Dios mío era precioso, parecido a mis fantasías, estaba ahí, preparado para penetrarme, solo pensaba ya en eso, quería que ese miembro se metiera en mí, necesitaba sentir lo caliente que estaba. Le di un beso en la punta y luego muy lentamente la fui metiendo casi toda en mi boca, despacio como si fuera mi sexo, casi me hubiera gustada haber recibido algo de su leche en ese momento.

Me tumbé hacia atrás esperando que llegara tal momento, él se puso encima de mí, pero de repente empezó a mamarme mis pechos, que seguían duros como piedras, casi me dolía de tanto placer que me estaba dando, besándome los pechos, tocando mis pezones con su polla enorme, bajó sobre mi vientre y me seguía besando hasta llegar a mí coño. Era un placer inmenso sentía su lengua húmeda jugando conmigo, estaba fuera de sí completamente, metía su dedo en mi sexo y volvía a mamarme por todos lados era un sueño. Solo pensaba cuando me iba meter aquello tan hermoso que yo tocaba con mis dedos mientras me daba besos por todos lados.
Me abrí de piernas y ahora se lo pedí, penétrame. Se puso encima de mí sin tocarme con su cuerpo, levantado con sus brazos y con su polla dirigiéndose a mi coño la fue introduciendo muy despacio, lentamente, no me tocaba nada con el resto del cuerpo, yo lo veía delante de mí, flexionando y sin tocarme. Sentí un placer desesperado también, estaba esperando este momento con locura esta noche, notaba como iba entrando despacio su glande muy poco a poco, después toda aquella masa muscular entera hasta llegar al fondo de mí coño, fue algo sensacional, notaba sus huevos como me tocaban por fuera, veía como él subía y bajaba y su sexo entraba una y otra vez dentro, observaba su cara de placer y él veía la mía. Era puro placer y estábamos sudando como locos y no paraba, seguía metiendo y sacando era impresionante, vi su cara cuando se iba a correr, quería sentir toda su leche dentro de mí, sentir el calor de ella desparramada por mi coño, quería que me inundara de placer y así fue, cuando se corría me vino el mayor orgasmo del mundo, no se el tiempo que duro. No recuerdo.

Me pregunto ahora, si me gustaría que si le sucediera a él, ¿querría que me lo contara?. Creo que no, puede que sea muy egoísta, no lo sé pero creo que no me gustaría, además por su forma de pensar no creo ni tan siquiera que lo hiciera. Yo al contrario ahora estoy convencida que se deben contar todo y esperar no muchas preguntas y respuestas. Simplemente contarlas, tengo miedo que me pregunte como hombre y yo no quiero contarle esto para decirle lo que sentí en ese momento. Simplemente lo hago por pura necesidad, nada más. Además siempre usa frase que ahora me doy cuenta de su significado. NO HAY PREMIOS AL FINAL DE LA VIDA.
Ya esta aquí

Tags: no más calumnias, JP Sánchez

Publicado por Desconocido @ 22:55  | Eróticos
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Comentarios
Publicado por MaiNon
lunes, 06 de marzo de 2006 | 0:06
Que bien estructurado. Su redacción me ha parecido muy buena. Y su carga erotica excelente.